Au nom de la rose

Hoy, paseando por las calles de mi ciudad, y con las primeras sensaciones de frío abrazando mi cuerpo, he recordado mi viaje a París, fue en Enero de este mismo año, era mi cumpleaños y ¿qué mejor ciudad, que París, para celebrarlo con mi marido?. Necesitaría 3 o 4 entradas para resumir todo lo que: viví, sentí, visité, disfruté... así que, poco a poco, y, por temáticas, os lo iré contando en diferentes post. Hoy quiero centrarme en un punto: Montmartre y las rosas, sí, habéis leído bien, las rosas. 
Paseando por Montmartre, (todo dicho de paso, una de las zonas que más me gustó de París, por sus calles empinadas, sus comercios tradicionales, sus aromas, su ambiente bohemio... todo aquello me hipnotizaba) llegamos a la Rue Lepic, una calle muy conocida y 
transitada, por su más que destacada aparición en la película "Amélie". Allí fue, donde los aromas comenzaron a mezclarse en el ambiente: queso, pasteles, pescado... y es que en esa calle tan pintoresca, lo que llamaba la atención eran sus comercios totalmente abiertos al exterior, pese al frío que hacía en esas fechas, los productos se exponían en la calle, al alcance y la vista del público. Estaba yo encandilada viendo todo lo que allí se ofrecía, cuando de pronto, el aire trajo consigo un nuevo aroma, esta vez: fresco, floral, embriagador y, voilà! allí estaba la floristería más bonita del mundo, y no por el local en sí, sino por el producto que vendían, exclusivamente rosas y productos derivados de la rosa, una locura!.
La tienda se llamaba "Au nom de la rose", (otro detalle que me fascinó por su guiño a la novela de Umberto Eco), más tarde descubrí que pertenecía a una importante cadena de floristerías, con más de 43
comercios repartidos por todo el Mundo, dos de ellos en España, concretamente en Barcelona.
El encanto del lugar, para mí, básicamente residía en como estaba expuesto el producto, las rosas, las velas, los perfumes... se presentaban cuidadosamente, de una forma elegante, con un aire romántico y fresco, muy vintage. Me encantó!, y claro, no me podía marchar sin llevarme un recuerdo, o al menos eso debió pensar mi marido, cuando me regaló algún que otro detalle, con la firme promesa de que pronto volveríamos de nuevo juntos a París.
Esta entrada participa en el mercadillo creativo de Creative Mindly


7 comentarios:

criscrascrus dijo...

ay París... sin duda mi ciudad favorita! :)

Mami Chic dijo...

Y la mía ;)

Lunares de Papel dijo...

¡Claro que me quedo! Tu blog me parece una cucada!!
Un besote!!

Mami Chic dijo...

Hola! qué ilusión! bienvenida. Un beso

sonia dijo...

te devuelvo la visita y me quedo, esas rosas me han ganado...si es que puedo olerlas!!!

Mami Chic dijo...

jajaj! Me alegro mucho! Bienvenida. Besos.

Olga IdeandoArt dijo...

¡Qué resas más preciosas! Me encanta París!! :-)

Besitos

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